miércoles, 27 de septiembre de 2017

En 30 años dejaremos de comer carne


Actualmente existen diversas causas que nos llevan al cambio climático, pero tal vez la más importante de ellas es la de la crianza de ganado para el consumo de carne. Se estima que entre el 15% y el 20% de todas las emisiones de dióxido de carbono generadas por las actividades humanas son creadas por esta práctica a nivel mundial, es tan alarmante que incluso supera el total de las emisiones generadas por todas las formas de transporte hoy en día.

Es deliciosa, altamente nutritiva y versátil en términos culinarios, la carne de animales como la del ganado bovino, el pollo o el cerdo (entre otras especies) es un elemento de consumo muy popular y apetecido por personas de diferentes lugares, edades, etnias, creencias y género a nivel global, que han convertido la producción de carne  en una de las industrias más grandes y poderosas jamás vista. Es tan fuerte la demanda de este alimento que a medida que la población humana crece gradualmente también lo hace la de los productos generados por la ganadería, se necesitan cada vez más animales, mayores extensiones de tierra tanto como para ubicarlos y alimentarlos y hasta nuevas técnicas para a hacerles crecer y engordar rápidamente con tal de sacrificarlos y comerciarlos. Pero de todo esto se desglosan varios problemas de los que lentamente nos hemos percatado, en primer lugar, las emisiones que estas especies generan son alarmantes y sin duda son protagonistas del fenómeno llamado calentamiento global ya que son el principal generador de gases de efecto invernadero; otro impacto ambiental es la deforestación causada al necesitar mayores extensiones de tierra para el cultivo y cosecha de sus fuentes alimentarias, además de los lugares donde deben ser albergados para su desarrollo y crecimiento. Otro recurso afectado son las aguas, la cuales son necesarias para la producción de su alimento y para su subsistencia, muchas fuentes hídricas se están viendo afectadas por la manipulación de los cauces de los ríos y lagos y la deforestación de los preciados bosques lluviosos en donde se encuentran los nacimientos de estos recursos hídricos. Lo que nos lleva a ver otra vergonzosa parte de esta reacción en cadena, la de la extinción de numerosas especies animales y vegetales que tienen como hogar esas extensiones de tierra que son explotadas en nombre de la ganadería poniendo en peligro la biodiversidad y la exuberancia natural. Por último, un tema bastante incómodo para los seres humanos como entes civilizados, el de la ética y los derechos animales; para la crianza y sacrificio de estos seres a menudo no importa que métodos se usan, lo que prima es la rapidez y rentabilidad asociadas, olvidando que estos animales existen en condiciones crueles y dolorosas, recluidos en espacios pequeños diseñados únicamente para que vivan lo suficiente como para convertirse en materiales y elementos de consumo, muchos de ellos jamás experimentarán los aspectos normales de una existencia fuera del cautiverio, a menudo se les ve padeciendo altas dosis de estrés y sufrimiento resultante de estas formas de crianza.

Pero la humanidad ha de abrir los ojos quiera o no. Las consecuencias asociadas a este deseo por el consumo de carne nos están haciendo replantear nuestras costumbres y acciones. Para combatir los flagelos producto de esta práctica se están llevando a cabo esfuerzos que nos permitan encontrar alternativas al uso de la carne como lo conocemos. No es descabellado pensar que para el año 2050 se hallan encontrado y desarrollado tecnologías que nos permitan frenar el consumo de carne animal producto de la ganadería tradicional, actualmente se hacen grandes inversiones de capital en la industria de la “carne limpia” por parte de filántropos e interesados en esta nueva industria, la cual consiste en crear carne animal en laboratorios a partir de células animales, lo cual eliminaría la necesidad de reproducir, criar y sacrificar animales de la manera habitual, esta carne sería segura para el consumo humano, buena para el planeta en términos ambientales y satisfactoria para los consumidores en cuanto a su sabor y textura al no haber diferencia notoria con la carne de procedencia orgánica. También estas compañías emergentes buscan la sustitución de la proteína animal por proteína de origen vegetal, las cuales sean al menos iguales de nutritivas para el consumidor y además no menos interesantes y deliciosas que las basadas en proteína animal. La humanidad ya está despertando a esta nueva realidad y por diferentes motivos ya ha empezado a reconsiderar la forma en que se relaciona con el mundo natural y la forma en que se está alimentado, esta decidiendo afrontar el futuro de una manera más compasiva y responsable, pero solo el tiempo nos dirá si logra en tan pocas décadas solucionar uno de los problemas ecológicos y éticos más importantes de la vida contemporánea.